Te lo piden en los castings:
- Sé natural. Sé tú mismo.
- Improvisa!
Mandamientos que bien podrían ayudarnos a ir por la vida en general sin perder nuestra personalidad por el camino.

Pues bien, esta semana he recibido 50 lecciones en vivo y en directo. Las impartían niños y niñas de 5 a 10 años en un plató. Yo interpretaba el papel de directora de casting y ellos el suyo. De modo que se produjeron diálogos tan fantásticos como éste:
(yo)- Bueno, muy bien Daniel, ahora que ya te has presentado necesitamos que pienses en algo que te haga mucha ilusión, algo que es difícil que tus papás te compren pero que a ti te encantaría tener…
(Daniel sonríe e inmediatamente se dibuja la perfecta mezcla de ilusión e ingenuidad en su cara. Yo pienso que la vida nos va quitando estas expresiones y que es precioso poder trabajar con niños para recuperarlas. Fuera romanticismos: la maravillosa expresión de Daniel tiene que vender una libreta de ahorros. Seguimos…)
(yo)- Perfecto Daniel, lo haces muy bien… Ahora sigue imaginando esto que pensabas que te hacía tanta ilusión y cuéntanos: “He pensado que quería un monopatín interestelar!!!”. Y abre las manos como si lo tuvieras delante.
(Daniel)- ¿Pues sabéis qué?¡¡¡He pensado que quería un OSO PANDA GIGANTEEEE!!!

(Y Daniel, eso sí, abre las manos casi tanto como la sonrisa. Es una sonrisa que lo tiene todo. Su naturalidad me ha dejado sin palabras. Ya no puedo decirle a Daniel que rectifique, que lo que dice el texto del spot es que él quiere un MONOPATÍN. Tampoco sé cómo decirle que nunca tendrá un oso panda. Quizás seguramente ya lo sabe porque tiene 10 años y alguien de la clase le han contado que los reyes magos no existen).